Un ego maduro y bien conservado no se deja arrastrar por el halago o por el insulto, por el reconocimiento o la desaprobación, Pero cuando ponemos al ego en su justo lugar, sin exacerbarlo, entonces pierde el perverso poder sobre su propietario, es un funcionario, un burocrata, Es como un trozo de soga, una vez quemada, conserva su forma pero no sirve para atar. EL EGO exacerbado o incontrolado es uno de los grandes obstáculos en la búsqueda del equilibrio. Frena el proceso de maduracion emocional, y crea apegos y dependencias contrae y limita la consciencia. Roba el entendimiento correcto, nos arrastra, a reacciones narcisistas, y al final es síntoma de inseguridad, debilidad, ausencia de autoconocimiento y dominio de uno mismo. Es una sombra y nos confunde una y otra vez. Crea muchas emociones negativas capaz de quebrar las relaciones mas hermosas, se reviste incluso de orgullo espiritual, y se escuda en el amor propio. la atención ...